Es el primer día de Cuaresma y sucede 46 días antes de Pascua, aunque se considera que la cuaresma tiene 40 días de duración ya que no se cuentan los domingos.
Es tiempo de ayuno y abstinencia, éste día se realiza la imposición de la ceniza en misa, las cuales se realizan a partir de la quema de los ramos del Domingo de ramos anterior y son bendecidas e impuestas en la frente de los fieles como signo penitencial y de conversión que debe de guardarse fielmente durante la cuaresma.
Según San León la Cuaresma es “un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales la iglesia, proponiendo a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales con la purificación del corazón y una práctica perfecta de la vida cristiana”
Éste es el tiempo que puede resumirse en una palabra “Covertíos”. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras “Convertíos y creed en el Evangelio” y con la expresión “Acuérdate que eres polvo y a l polvo volverás”, invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte. La sugestiva ceremonia de la ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; Principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia.
Una valoración que implica el hecho de que estamos de paso en esta tierra y que nos impulsa a trabajar arduamente con el fin de que el Reino de DIOS se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.
La penitencia es en sí la conversión, el cambio de mentalidad, la limpieza del alma a través del ayuno y la oración, penitencia como expresión libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo nuestro señor, con la mente puesta en que esta vida es tan sólo de preparación y que nuestro verdadero destino es llegar a DIOS en la vida eterna.



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