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Cien años de historia, y no precisamente de soledad… parte 1

0d03b88b945a37ac31e245562e4bb7800262cebdMuchas veces lo había pensado, cómo sería escribir mis memorias y la verdad nunca me había decidido a hacerlo, hoy me nació el deseo de dejar plasmado en algún lugar lo que tengo tanto en mi memoria cómo en mi corazón, pero antes de narrar sobre mí, quisiera escribir un poco sobre mis antepasados, de dónde vengo, y de quien fue la persona que más ame en mi vida que fue mi padre (QEPD).

Mi padre fue un chico sufrido y criado siempre en un hogar fraccionado, derivado de que mi abuelo que fue un hombre parco y estricto, militar de carrera y fiel seguidor del General Ubico (No por gusto fue el Subdirector de la policía en el tiempo de Ubico) quien debido a sus funciones cómo oficial del ejército se veía obligado a dejar a su familia en casa por largos períodos de tiempo en lo que él cumplía con sus deberes militares (y en otras ocasiones con sus escapadas con otras mujeres).

En aquellos tiempos (Por allá por 1919 – 1920) era común que los jóvenes se juntaran con sus propias primas ya que prácticamente solo con ellas tenían una relación cercana,  sobre todo en las aldeas pueblos y caseríos, mi familia por parte de papá proviene de un lugar conocido como “La Democracia” un Municipio de Escuintla, así fue pues que mi Abuelo, luego de haberse graduado cómo Subteniente de Infantería un 7 de Diciembre de 1919,  tuvo un noviazgo y una relación con su prima (No recuerdo el nombre), relación tras la cual ella resultó embarazada, El abuelo tenía una parcela en un terreno cercano de un río que rodeaba “La Demo” como se le conocía al Municipio, y allí arregló una bonita cabaña para que mi Abuela diera a luz a quien fuera mi padre, nacido un 17 de Marzo de 1921.

Las misiones que mi abuelo tenía lo obligaban a dejar su casa por períodos cercanos a 30 o en ocasiones hasta 60 días, lo que lo obligó a encargar la casa en donde vivían mi abuela y mi padre a un su primo-hermano Matías, un viejo de campo, Agricultor, Ganadero y quien vivía tanto del producto de la tierra, cómo de la pesca y de los productos de la leche.

En aquellos tiempos, era común que la gente enfermase y muriese por enfermedades como una gripe mal cuidada, fiebre tifoidea, Dengue, y enfermedades que hoy en día nos 1c35e9beb4aa6f2a124be74534ea7ef6ae45c0afparecería raro que fuesen causa de muerte, a menos que la edad u otros males complementen y faciliten el deceso.

Así fue como mi padre, teniendo apenas 4 añitos, y en una de esas veces en las que les tocaba quedarse solos en la casa debido a que mí Abuelo había salido a trabajar,  sufrió su primera gran perdida, la muerte de su madre a raíz de la  Fiebre tifoidea, Cuando mi Abuelo salió,  la Abuela no tenía síntomas de la enfermedad, pero 2 o 3 días después empezaron las fiebres, diarrea, y no había quien por ella en aquel lejano lugar, mi padre lo más que podía hacer era alcanzarle trastos con agua que ella bebía y en la cual mojaba trapos y se los ponía en la frente, padeció por termino aproximado de una semana, ya cuando estaba grave llegó el Tío Matías quien pronto salió a caballo a buscar a un doctor al pueblo, lamentablemente cuando éste regresó con el Galeno, mi Abuela ya había dejado de existir.

A raíz de éste triste acontecimiento, mi padre fue a vivir a la casa del tío Matías, y a partir de allí según me contó varias veces, vivió una vida feliz en el campo, se levantaba junto con sus primos todos los días a las cuatro de la mañana a ordeñar las vacas, luego las arriaban para que fuesen a comer, ellos de niños tomaban leche al pie de la vaca, comían caldos de hiervas, o Cazaban distintos animalitos que luego comían, se bañaban en el río, montaban a caballo y terminaban su día cansados del trabajo del campo, pero felices.

Mi Abuelo llegaba a verlo igual, Cada 30 o 60 días y mi padre creció prácticamente siendo criado por sus tíos, El Abuelo se casó nuevamente con doña Cristina Guillén (Otra prima), y producto de esa unión nacieron mis tíos, Aura Margarita Guillén, Néstor Guillén y Fabio E. Guillén., Cuando mi padre tenía ya 12 años, apenas había cursado 2do. De Primaria, pero le gustaban las tareas del campo y trabajar con el ganado, aun así, el Abuelo en contra de su voluntad lo fue a traer y se lo llevó a vivir a su casa en la Ciudad de Guatemala en donde lo metió a estudiar a una escuela Militarizada llamada Escuela de Artes y Oficios, mi padre no se sentía bien estudiando, ya que era muy grande para hacerlo y sus compañeros se burlaban de él, pero hizo su esfuerzo soportando aquellas burlas y logró sacar su 6to. Primaria, allí conoció a quien algún día fuera presidente de Guatemala y a su ministro de la defensa, los Generales Romeo y Benedicto Lucas García;      Aunque mi padre se sentía bastante incómodo en ése momento ya que tenía que pelear el cariño de su padre con sus hermanastros (y claro, él siempre salía perdiendo), se adaptó bien a su nuevo ambiente, viviendo en lo que hoy conocemos como “El barrio Gerona” en la Zona 1 Capitalina.

Aquel ambiente era totalmente diferente de donde él venía, el proceso de adaptación fue duro para él pero logró hacerlo rápidamente, luego de sacar su 6to. Primaria él mismo dispuso dejar de estudiar y ponerse a trabajar, así fue como a través de la influencia de mi Abuelo logró conseguir trabajo en la Tipografía Nacional en donde trabajó algunos años.

Cómo deporte, mi padre practicó el boxeo que aunque no sobresalió era algo que siempre le apasionó y en su tiempo libre le gustaba caminar en el campo al aire libre ya que le recordaba las montañas en donde se había criado, cuando podía iba a visitar a sus tíos y primos a la Democracia, pero era un tanto difícil ya que se requería tiempo para poder llegar y salir de por allá.

Durante esos años en las cercanías de lo que se conoció en algún tiempo como La Aduana Central vivía don Rodrigo Guillén y su esposa (si no estoy mal, Doña Margarita), hermano y cuñada de mi abuelo respectivamente y quienes los fines de semana vendían Mariscos, dígase Ceviches, pescado y Caldo “Levantamuertos”, actividad a la cual mi padre llegaba a ayudar, claro no sin esperar a cambio una buena platada de mariscos para su Almuerzo, ese pequeño restaurante se hizo tan famoso que tuvo que trasladarse a un lugar mucho más grande, en donde nació el famoso restaurante de mariscos “El Chirín Guillén”, lugar en donde mi padre se mantenía y donde acostumbraba juntarse con sus amigos y beber algunos tragos o cervezas.

Como buen chapín a sus 18 años ya andaba en líos de faldas, tuvo algunas novias, pero una de ellas resultó embarazada, razón por la cual dejó la casa de mi Abuelo para juntarse con su nueva pareja en un pequeño cuarto siempre en los alrededores de la Zona 1 ya que a mi padre no le gustaba vivir muy lejos de su trabajo ya que estaba tan acostumbrado a caminar y no utilizar ningún transporte que siempre se iba y regresaba a pie,  y a él le gustaba tener la posibilidad de ir a almorzar a su casa, así fue cómo mi padre tuvo su primer hijo, pero lamentablemente la mujer que tenía en ese momento no era muy de casa (según él me contó), y en pocos meses sucedió una gran desgracia y la segunda gran pérdida que mi padre sufrió ya que murió su hijo, mi padre nunca me narro detalles de cómo murió, simplemente me dijo que aquella mujer lo había dejado morir,.. y que por eso la había echado a la  “M….a”,  al parecer esa etapa de su vida fue algo muy triste para él, ya que a mi padre siempre le fascinaron los niños y le encantaba andarlos cargando, les hacía muecas, era muy paternal, parecía como que si él quisiera dar todo el cariño y la ternura que nunca recibió de su padre,  y no necesariamente solo a un hijo propio, a él le gustaban todos los niños, de hecho uno de sus sueños frustrados había sido que él quería ser maestro, para lidiar con varios niños, creo que soñaba con ser maestro, pero lamentablemente nunca lo pudo ser.

Por aquellos días fungía como presidente de la república el General Jorge Ubico, y mi Abuelo, el Coronel Jorge Daniel Guillén Rodriguez era el Sub Director de la Policía Nacional, así que se podía decir que mi padre tenía “cuello” con la policía,  durante un tiempo se dedicó a disfrutar de la vida, nuevamente soltero y ganando dinero solo para él,  no se limitaba en divertirse, me contaba mi tío Fabio que mi papá era de los que le gustaba ir a los salones de baile ya que era un “Excelente Bailarín”, y pasearse por toda la pista no con una, sino con al menos dos o tres patojas (claro, de a una en una) bailando,  cuando salía de bailar le gustaba contratar “marimberos” a quienes los hacía llegar a algún bar o a la cantina para que tocaran un rato las canciones que a él le gustaban, pronto se hizo fama de buen bebedor y bueno para los trancazos, mi papá era algo bajito, pero tenía una pegada de burro (algo que cuando practicó boxeo nunca se le olvidó), además de que tenía una agilidad en la cintura que no tan fácil cualquiera le acertaba un puñetazo, así que más de alguna vez lo vieron dejar noqueado a algún fulano, ya fuese por celos  o por discusiones meramente ideológicas  (por aquellos tiempos eran comunes las peleas entre comunistas, revolucionarios, cachurecos, mapaches, contrarrevolucionarios, en fin).

 

ESTA HISTORIA, CONTINUARÁ……

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