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Posts Tagged ‘Guatemala’

Tio Vigildo

febrero 6, 2017 Deja un comentario

pescadinamita                Para mí la pesca no era una afición, sino un vicio.   No más me avisaban de una buena posa, para allá me iba con los muchachos a tirar bomba.

                Me sucedió un domingo.  Salí muy temprano con los hermanos Bardales rumbo al “Rio Grande”, llevando como instrumento de pesca, una bomba casera fabricada con botella de esas que tienen culo sumido, clorato, azufre, pólvora, arena fina y mecha de mortero.

                Platicábamos de aventuras pasadas, íbamos montados a caballo, porque era largo el camino que teníamos que recorrer para llegar a la poza “El Codo”.

Llegamos a la orilla de un barranco, desde donde se divisaban en el agua cristalina “machacas” de todo tamaño.   Ese era el mero punto.

                Bajamos de las monturas para acercarnos a pié, no había otra manera de hacerlo, la poza estaba rodeada de un espeso “mutal” y para entrar teníamos que atravesarlo.   Amarramos los caballos a la orilla de las parras de muta, dejando la ropa sobre las monturas y en pelota nos fuimos haciendo caminito con mucho cuidado para no espinarnos.

                Nos costó mucho, pero al fin llegamos.

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El Silbidito

enero 26, 2017 Deja un comentario

silbido01La mañana era como una de tantas. El sol se había asomado por entero entre los cerros que rodeaban la aldea las vacas y los terneros mugían a medida que los chorros de leche caían perpendicularmente sobre la cubeta número 12.     El diálogo entre tío Chema y Beto su sobrino era el usual, únicamente que esta vez se lamentaba la desaparición de una mula, que era el brazo derecho  del tío, ella le acompañaba en sus andanzas por las aldeas vecinas y le servía para acarrear lo indispensable para el hogar.

Se lamentaba la pérdida del valioso semoviente, pero se descartaba la posibilidad de hurto, debido a la comprobada honradez de los vecinos, que preferían defraudar al fisco con una “cuchuchera” (lugar donde se saca aguardiente clandestino) que dedicarse al abigeato.

La faena de ordeño terminó más rápido que de costumbre, porque a Beto se le fue el tiempo buscando la mula y las vacas, que estaban acostumbradas a ser ordeñadas más temprano, habían escondido la leche.    Eso tenía sin cuidado a tio Chema, lo más importante para él, era emprender pronto el viaje hacia el cerro, conocido como “El Chatún”, donde seguramente encontrarían la mula perdida.

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La visita de Rubén Darío a Huité

enero 24, 2017 Deja un comentario

ruben-darioRubén Darío descansaba acostado en una hamaca en su casa de León, Nicaragua, muy enfermo y bastante decaído.

Un amigo llegó a visitarlo, como acostumbraban a hacerlo todos los coterráneos y amigos del poeta universal, que con sus versos le cantó a su patria, a las musas, a Margarita y al Santo de Asís.

-¿Cómo amaneciste hoy Rubén?- Le preguntó con voz suave, abrazándolo fraternalmente.     -Bastante enfermo, quizás cercano a la muerte, ¿pero qué le vamos a hacer?-.   -Sé que voy a morir pronto, pero siento una gran satisfacción porque mi obra literaria ha bregado por los cinco continentes.   Además me cabe el orgullo de haber estado a la par de todos los poetas del mundo.

-Me gusta mucho tu optimismo Rubén, pero no estoy de acuerdo contigo, ya que tú no has estado al lado de todos los petas, estoy seguro que a los petas de Huité, ni siquiera los has oído mencionar-

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Un canto a Zacapa

diciembre 6, 2016 Deja un comentario

Bordado sobre el tema Hombres de Maíz
De mi inolvidable y querido maestro,
Werner Ovalle López.

Zacapa “tierra mía
Geografía alada y vencedora
Grandeza de pan en donde vive,
La química nupcial del alimento”

Yo en tu suelo arrodillé mi sangre
Llena de dulces glóbulos de milpa
De Guaranjá y de Carí Alballeros,
Y he llenado mis ojos con la inmensa
Llanura de la Fragua.

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Iglesia y Convento de Santa Clara.

diciembre 1, 2016 Deja un comentario

santaclara1La Orden de las Clarisas fue fundada por Santa Clara de Asís con la ayuda de San Francisco en 1212.    Su reglamento interno corresponde, con algunos cambios, al mismo que San Francisco dejara para los frailes menores en 1223.

Fue fundada en 1700 y su construcción inicio en 1703, pero fue destruida en el terremoto de 1773, sus ruinas son muy agradables para pasear y también para disfrutar del parque “La Unión” localizado en frente de la entrada principal de la iglesia, en donde se pueden apreciar unas piletas públicas.

El conjunto de iglesia y convento fue sede de monjas Clarisas que procedían de puebla, México, cinco religiosas y una novicia iniciaron la labor que trascendería a formar uno de los conventos de mayor tamaño de la Antigua Guatemala.

Los fondos para su construcción fueron donados por el Maestro de Campo, José Hurtado de Arria y Doña María Ventura Arrivillaga.

El convento de Santa Clara es el único de la Antigua Guatemala que posee la fachada de su iglesia dentro del complejo y oculta a la vista.

En el piso bajo del convento estaba la sacristía, el comedor, la cocina, la enfermería y la sala de labores, también se puede apreciar una fuentsanta_clara10e de piedra tallada.   El convento tenía un noviciado y una sección con celdas para las religiosas de la Orden.  La fachada del templo estaba en el interior como ya se comentó anteriormente, pues como era un convento de clausura, las monjas nunca salían al exterior, esta fachada es una de las más impresionantes de la ciudad colonial ya que tiene decoraciones en estuco modelado, ornamentación con figuras de arcángeles y pilastras talladas.

El terremoto de 1717 derribó gran parte de la construcción original y se inició una ardua labor de reconstrucción la cual concluyó en 1734.   En 1773 un nuevo terremoto derribaría la construcción y finalmente uno más en 1874 dejaría en ruinas el complejo.

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La goma

noviembre 24, 2016 Deja un comentario

gradascatedralEra uno de esos días en los que Jorge se podía levantar tarde porque había salido de vacaciones de la Escuela, sintió el radiante fulgor de un haz de luz que atravesaba su cuarto por las mañanas y a lo lejos escucho el ruidero que desde temprano hacen los vendedores del mercado, se estiró, se rascó los ojos y dando un largo bostezo se reacomodó en la cama, ya todos en la casa se habían ido a trabajar y cómo de costumbre su padre le había dejado su billete de a Q.5.00 debajo del radio.    Se levantó se vistió se fue a lavar la cara y agarrando el billetío que le habían dejado se dirigió rumbo al mercado.

El mercado de Santa Ana es uno de esos mercados cantonales en los cuales desde las cinco de la mañana ya están los vendedores armando sus tarimas y alistando sus puestos para ofrecer  múltiples productos, frutas, verduras, ropa, comida preparada, juguetes, artesanías, plantas, en fin de todo y lo mejor que es puro producto fresco y en su mayoría nacional.

“Va a llevar su papa marchanta a quetzal la libra a quetzal la libra!!”,  “Solo por hoy lleve cuatro paletas por cinco quetzalitos, ¡! Aproveche cuatro por cinco!!”, “Vaya seño le tengo manzana, piña, papaya, va a llevar aproveche!!, papaya dulce papaya fresca!!”, iba Jorge atravesándose por los diferentes puestos del mercado hasta llegar a un puesto de venta de atol, Buenos días nia Licha cómo está? –saluda Jorge- Por aquíii mira mije, jodide pero siempre trabajande, que te vams a servir?, lo de siempre nia Licha un mi atolito blanco con chile y una doblada con todo! uste ya sabe!, vaya mije – dice doña Licha sirviendo inmediatamente lo solicitado-.

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De sombrero limeño.

noviembre 22, 2016 Deja un comentario

justorufinobarriosauyon

Resalta ahora entre todo lo que he podido recordar, cierta anécdota preciosa vivida por mi abuela Francisca, cuando apenas era una jovencita.   Trataré en todo lo que posible me sea el no perder detalle alguno dentro del  contexto mismo referente a la historia que con detalles minuciosos ella me contara así:   -Conocí al general Justo Rufino Barrios Auyón, en uno de sus viajes al nororiente del país.   Se dio esa vez que te cuento, y no se olvida –me dijo segura de sí.- ¡Pero cómo se me va a olvidar, hijo! –ratificó exaltada- si ese día matando un puerco estaban los mozos de la hacienda Los Robles, propiedad de mi señor padre, cuando en eso escuchamos un rebotado tropel de hombres montados a caballo.   Era, ve, la comitiva presidencial, según nos pudimos enterar más despuesito.   Orientaban hacia el norte procedentes de la capital, camino al puerto fluvial de Gualán donde se embarcarían rumbo a la barra del Motagua.   De ese punto abordarían la goleta ‘Monta Blanca’, propiedad del Estado, que los llevaría al puerto de Santo Tomás de Castilla, donde le hacía compás de espera una delegación inglesa con quienes trataría el mentado lío ese de Belice.   En eso pues, detienen la marcha frente a la puerta de trancas, entrada principal al casco de nuestra hacienda, donde se levantaba la Casa Grande, llamada así desde que fuera una estancia, ubicada bajo un sombrío de espesa arboleda.  Un gendarme pica espuelas y coloca su cabalgadura delante de toda la comitiva y llama con un grito desparramado:

                -¡Ave María!… ¿Está la gente?… –Priva en eso un silencio.  Tomás, vaquero encargado de los corrales, muy fiel a mi señor padre, sale al patio a sosegar a los perros quienes fierosos ladran con ganas de atacar.  Regresa el muchacho al instante y ya frente a mi padre, le informa:

                -¡Parecen ‘actoridá’, patroncito!

Luego de ser informado, sale al patio revólver al cinto, en compañía de dos de sus mejores perros los que tan solo esperaban ser ajotados si el caso lo ameritaba.  “Shiiit, quietos!”, les ordena a sus perros, al notar entre el grupo a caballo a un hombre de barba muy poblada y quien en ese momento ocupábase en apearse de una potranca azabache, como de unas catorce a quince cuartas de alzada.   Luce aquel hombre sombrero limeño, un paño rojo al cuello, guangochos los pantalones de montar, polainas un poco debajo de las rodillas.   El resto de la comitiva aguarda todavía montados, guarnecidos bajo la sombra de un caulotal.  El del sombrero limeño, rostro un tanto oscuro le dice entonces:

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